Pensamientos y reflexiones sobre la vida cotidiana

En la vida que nos ha tocado vivir suceden cada día cosas alucinantes y fantásticas,pero sólo unos pocos le dan la suficiente importancia que se merece.
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  • Historias que no merecen más de una o dos páginas, pero sí la atención de una lectura espontánea.

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    Inicio > Historias > Kevin
    Kevin 2002-11-30

    Hoy estuve en un show donde llevaron a una patrulla de niños de menos de 6 años, todos seguidos y de la mano del de atrás, y me hicieron recordar una pequeña historia que siempre llevaré en el corazón:

    Ocurrió hace como tres o cuatro años, yo aún andaba con mi antigua novia y pertenecíamos a un grupo de vida (una catequesis que continuaba después de la comunión, una especie de preparación para la confirmación, pero con más actividades relacionadas con temas de nuestro interés), bueno, en realidad pertenecía ella, yo me unía simpre que la actividad me interesaba.

    Ese día habían planeado ir a visitar un orfanato del que tenían buenas referencias, y me pareció interesante la experiencia. Fué nada más llegar, que me entró el miedo escénico. Soy el menor de tres hermanos, y hombre; dos cosas que unidas me convierten en un total inútil frente a niños pequeños, pues aunque he cuidado primitos nunca había tenido que estar con tantos a la vez,y entre tanta chica experta parecía un idiota, por lo que nada más llegar me quedé quieto, petrificado, sin saber qué hacer. Todas las chicas del grupo (o sea, el resto,pues yo era el único varón) fueron enseguida a abrazar y saludar a los peques, menos yo que como digo no sabía qué hacer... hasta que apareció. De entre aquella muchedumbre vi una pequeña renacuaja corriendo directamente a donde estaba yo, tuvo que ser muy cómico mi gesto, pues en medio de tanta carrera de la niñita aquella miré a mi alrededor a ver si había alguien más hacia donde podía estar dirigiéndose la pequeña. Cuando comprobé lo evidente, por fin reaccioné y por inercia bajé los brazos para recoger al vuelo a aquella tremenda niña que venía embalada, ya tenía a mi peque a quien cuidar, y me relajé muchísimo.

    Luego, el día pasó muy rápido, al menos para mi gusto: entre nosotros y otras señoras voluntarias estuvimos jugando con los niños, se les alargó el tiempo de juego gracias a que las señoras que los cuidan estaban encantadas con tanta ayuda espontánea, hicimos juegos, actividades en grupo, y los sacamos de paseo. Uno de los niños mayores (un fenómeno que llamaban Eros, y según él su nombre era Eros Ramazzotti, yo mejor no opino) me sorprendió cuando le pregunté el nombre de mi preciosa niña, a la que no había logrado sacarle ni una sola palabra en todo el tiempo que la tuve conmigo, pues me dijo que se llamaba Kevin. Viendo el historial de realidad que llevaba consigo el famoso Eros, le volví a preguntar el nombre, y cuando insistió tuve que mirar fijamente a mi niña... era un niño! Pues vaya belleza, una carita de ángel, el pelo largo y suelto, revuelto por los juegos y mis carantoñas, pero resultaba ser un chico! Eso sí, era mi chico, el cariño que le había cogido en apenas unas horas no distinguía de sexos, y la situación sólo me sorprendió, pero no cambiaba nada...

    Bueno, para no extenderme más, sólo unos apuntes a la historia, que son las razones principales por las que la cuento: En esta visita aprendí que no todos los niños que viven en orfanatos son realmente huérfanos, Eros y su hermanita pequeña, a la que cuidaba como un padre, aún tenían padres, que iban a visitarlos un par de veces al mes, pero eran personas a veces sin ingresos económicos ninguno,y apenas podían vivir ellos, otras tenían problemas graves con drogas (léase también alcohol y tabaco) y a veces, las que más, ambos problemas a la vez,me pareció fabuloso que los acogieran aquí. Es sorprendente como una niña tan pequeña ganó mi corazón en tan poco tiempo, cómo tan sólo con unos gestos casi logra hacerme llorar: me acarició el pelo, me besó en la mejilla, y me sonrió; jamás creí que tales gestos pudieran salir de un crío tan pequeño. Por último, y otra cosa que taladró mi ingenuidad fué la respuesta de una de las cuidadoras cuando le pregunté por la reacción de esta niña conmigo,me dijo: "no lo vea tan extraño, señor, es el primer hombre, aparte del director del orfanato, que traspasa esas puertas en muchísimo tiempo, la niña encontró al verlo un padre"

    Estaba esperando encontrar lágrimas en mis ojos al recordar esta historia, las logré reprimir... hasta que escribí lo que me dijo aquella señora. Si teneis hijos, jamás perdais la ilusión por verlos cada día, si ya son mayores, estad orgullosos de que hayan llegado a serlo,seguro que ellos agradecerán vuestro apoyo eternamente. Un saludo, en especial a todos los padres y madres.

    Pensado por Luiso21 sobre las 02:45 | Enlace


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    Comentarios

    1
    De: ana elena Fecha: 2003-04-09 11:46

    que todo esta bien



    2
    De: Luiso Fecha: 2003-04-21 03:25

    Gracias ;)



    3
    De: sebastian Fecha: 2007-07-29 21:25

    esta bien bonita tu historia.. de verdad que los niños lo mueven a uno..gracias por la historia..



    4
    De: ivanna Fecha: 2008-04-16 00:00

    esta muy linda tu historia sigue creando mas...



    5
    De: anahi Fecha: 2010-04-13 00:11

    que bonita historia



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